domingo 19 de febrero de 2012

¿El huevo o la gallina? ?¿El lenguaje o el pensamiento?




¿El huevo o la gallina? Sobre esta interrogante, muchos de los alumnos, movidos por esa curiosidad adolescente, buscan una respuesta en aquellos que están cotidianamente en su formación académica. En varias oportunidades, cuando pongo hincapié en la filosofía del lenguaje o en la lógica lingüística para determinar, por ejemplo, que no es lo mismo decir yo estaba dormido que yo estaba durmiendo, me he tenido que enfrentar a esa curiosidad –como ya dije– para determinar qué está primero ¿el huevo o la gallina?

Lo importante es –les digo a mis alumnos– no quedarse callado ante una interrogante. Recuerden “que una persona sin lenguaje es un tanto insignificante”. ¿Por qué? Simplemente porque hay una relación estrecha entre pensamiento y lenguaje. Por cierto, ¿cuál es primero? ¿el lenguaje o el prensamiento?

Algunos investigadores sostienen que primero es el lenguaje porque el sujeto no puede pensar en algo que no esté registrado, representado o fijado en su repertorio léxico, es decir, el lenguaje refleja y nombra la realidad del cual se vale el pensamiento. Otros sostienen que primero es el pensamiento porque eso es lo que nos distingue de otras especies o seres: ven al lenguaje como un vehículo, un soporte físico del pensamiento.

Si para el polémico Noam Chomsky, el lenguaje es un programa biológico que funciona de manera automática, como los procesos de asociación antes de pensar, entonces habría que suponer que el lenguaje está primero. Esta teoría plantea que el idioma determina la capacidad mental (pensamiento). En esta corriente lingüística, incide la Gramática Generativa de Chomsky, para quien existe un mecanismo idiomático innato, que hace suponer que el pensamiento se desarrolla como consecuencia del desarrollo idiomático. Por lo tanto, si se considera que el lenguaje es un estado interior del cerebro del hablante, independiente de otros elementos adquiridos del entorno social, entonces es fácil suponer que primero está el lenguaje y después el pensamiento; más todavía, si se parte del criterio de que el lenguaje acelera nuestra actividad teórica, intelectual y nuestras funciones psíquicas superiores como la percepción, la memoria, el pensamiento, entre otros.

La otra teoría sostiene que la capacidad de pensar influye en el idioma. No en vano René Descartes acuñó la expresión: "Primero pienso, luego existo". Asimismo, en muchas experiencias cotidianas y coloquiales se evidencian expresiones como: "Tengo dificultad de decir lo que pienso” o “Lo tengo en la puntita de la lengua”. Un personaje que va por esta línea es J. Piaget, para quien el pensamiento se produce de la acción, y que el lenguaje es una más de las formas de liberar el pensamiento de la acción. Piaget indica que “el grado de asimilación del lenguaje por parte del niño, y también el grado de significación y utilidad que reporte el lenguaje a su actividad mental depende hasta cierto punto de las acciones mentales que desempeñe, es decir, que depende de que el niño piense con preconceptos, operaciones concretas u operaciones formales”.

Después de haber revisado estas dos teorías, hay que estar preparados para que no nos sorprendan los alumnos cuando nos pidan una opinión: “...pero según usted, pues, profe”. Personalmente,considero que no hay primera ni segunda, simplemente el lenguaje y el pensamiento forman una “unidad” que es el resultado de una relación recíproca, es decir, tanto el lenguaje como el pensamiento están ligados entre sí. Así, nos acercamos al psicólogo ruso L. S. Vigotsky, quien explicaba que el pensamiento y el lenguaje se desarrollaban dialécticamente.

Así pues, las diversas teorías que brotan sobre el pensamiento y el lenguaje son motivos de controversias entre los estudiosos de estas ramas del conocimiento humano. De modo que responder si primero es el lenguaje o el pensamiento, es similar a responder si primero es el huevo o la gallina.

miércoles 14 de diciembre de 2011

¿"ARTE" ES AMBIGUO?

Dentro de la clasificación de los sustantivos, se establecen, en cuanto al género, los sustantivos masculinos, femeninos y ambiguos. En otras lenguas, también se habla del género neutro para aludir a aquellos que tienen una naturaleza abstracta; no obstante, esta clasificación no es propia en el español. Evidentemente, de las tres formas que hay, las dos primeras constituyen la base del género de las palabras patrimoniales. Los sustantivos ambiguos son pocos porque con el tiempo el uso va fijando el género, aunque hay casos en los cuales la ambiguedad persiste como en "arte". En ciertos contextos, aparece como femenino "Las bellas artes" o "Artes peruanas" y en otros como masculino "El arte peruano es maravilloso". En sí, la forma de establecer el género del sustantivo, en estos contextos, es a partir del adjetivo calificativo (concordancia nominal).

viernes 14 de octubre de 2011

Ignacio Bosque en Lima


Hace pocos días, el célebre Ignacio Bosque estuvo en el auditorio del Instituto Riva Agüero (Lima) en donde expuso en forma panorámica el proceso de elaboración de la Nueva gramática de la lengua española. Comentó que las investigaciones en materia lingüística, para dicho proyecto, empezaron en 1998 y que la NGLE es una gramática descriptiva y normativa a la vez. Asimismo sostuvo que el escritor más citado para la ejemplificación de los giros expresivos es el nobel Mario Vargas Llosa.También manifestó que la RAE está trabajando para lanzar la próxima publicación referida a la fonética y fonología del español.

sábado 17 de septiembre de 2011

¿Por qué no "modernizamos" el español?



El español no ofrece muchas dificultades como el francés, el irlandés o el inglés, que mantienen sistemas gráficos pésimos. Llevar la ortografía al plano fonético sería atentar contra la “unidad” de la lengua debido a las diferentes variedades diatópicas y diastráticas. Además una “modernización” radical de las reglas ortográficas implicaría alejarse de la tradición cultural. Por ejemplo, a Mariano Melgar lo tendrían que leer de dos maneras, según que la edición fuera anterior o posterior al cambio:

Que al mundo, al tiempo y a mi varia estrella,
más fina cada vez y más constante,
les diré: Silvia es mía y yo soy de ella.

Ke al mundo, al tiempo i a mi baria estreya,
mas fina kada bes i mas konstante,
les diré: Silbia es mia i yo soi de eya.

Para ciertas personas, por ejemplo instruidas en la primera forma, la lectura de la segunda sería entorpecida: la posibilidad de lectura y escritura se limitaría.

jueves 5 de mayo de 2011

SILABEANDO EN ESPAÑOL


Las palabras como constituyentes de la cadena hablada no se dividen en fonemas segmentales ni suprasegmentales, sino en sílabas. Cualquier hablante nativo del español puede dividir una palabra en trozos de sonidos más pequeños, como car-pe-ta. La sílaba es, pues, una unidad organizada que agrupa los fonemas en la cadena hablada, obviamente, de acuerdo con las reglas características de la lengua.
Cuando los japoneses tomaron como préstamo el término inglés sprint(‘carrera’), salió supurinto con cuatro sílabas. El inglés divide in-struct, el español ins-truir. ¿Por qué? La respuesta es simple: las diversas lenguas permiten diferentes tipos de sílabas y los hablantes se sujetan a dichas características tipológicas.

¿Cómo silabearías la palabra DESPEPSICOCACOLIZACIÓN? Primero pronúnciala de corrido ... ¡INTÉNTALO!

lunes 28 de febrero de 2011

¿in-hu-ma-no o i-nhu-ma-no?



La sílaba se puede dividir en dos mitades: la rima y el ataque. La rima presenta un núcleo (vocal) y una coda (unidad, grupo consonántico). Por ejemplo, en la palabra monosilábica "tren" tenemos:
tr= ataque
e = núcleo
n = coda

En la mayoría de las lenguas del mundo, los ataques son obligatorios, pero se pueden evitar las codas. Todo esto demuestra que los ataques tienen prioridad sobre las codas. Por ello, se asume que donde haya una posible indeterminación, es preferible situar a una consonante en un ataque antes que en una coda:

i-nhu-ma-no(la “h” no constituye sonido)
su-bo-fi-cial
a-lhe-lí
de-sa-tar
a-dhe-ren-te
i-nhi-bo
e-xa-men
de-sha-cí-a-mos
e-xhaus-to

miércoles 2 de febrero de 2011

NUEVA ORTOGRAFÍA DE LA RAE


Como es sabido, ya está en venta la nueva edición de la Ortografía cuyo objetivo es describir el sistema o conjunto ortográfico de la lengua española y realizar una exposición detallada de las normas que rigen su correcta escritura en la actualidad. Para ello, la obra se ha estructurado en dos partes principales (el sistema ortográfico del español, y la ortografía de expresiones que plantean dificultades específicas), a las que se han añadido varios apéndices.